diumenge, 17 de gener de 2010

¿Y los federalistas, qué?

El modelo de Estado en España está marcando, en los últimos años, el debate político y el posicionamiento de los medios de comunicación. Esta realidad tiene efectos en la ciudadanía, repercusiones institucionales, políticas, sociales, mediáticas, y marca tendencias electorales. Es un debate que también afecta a las formaciones políticas de izquierdas en Catalunya y en España.


El debate y las posiciones sobre el modelo de Estado, las identidades y los derechos nacionales no son una fijación o un entretenimiento, aunque irresponsablemente la derecha lo tiñe de manipulación y enfrentamiento. La permanencia del debate sobre el modelo de Estado responde a una de las contradicciones que tiene el capitalismo en el Estado español, junto con otras contradicciones como las de capital-trabajo, medioambiente o género.


Es evidente que, desde la recuperación de la democracia y las libertades, el Estado español ha vivido un importante proceso de descentralización. Pero para un estado plurinacional (aunque se denomine oficialmente autonómico), que evoluciona en el seno de una democracia avanzada, como es el caso español, sus procesos de competencias no se cierran. Estos deben actualizarse, pues aumenta la necesidad democrática de aproximar las decisiones a la ciudadanía. Y aún más teniendo en cuenta el proceso de construcción de la UE y las nuevas necesidades de los ayuntamientos.


Es en ese contexto que llegan las reformas de los estatutos. Y las reformas estatutarias no son un debate territorial -como sitúa la derecha para enfrentarlos-. Son un desarrollo de la democracia que permite avanzar en el autogobierno y, en consecuencia, que la ciudadanía puedan vivir mejor. Siendo la reforma del ‘Estatut’ de Catalunya, por su calado, la que ha tenido y tiene mayor repercusión institucional, política, social y mediática.


Es evidente que estos procesos son contradictorios y de gran complejidad, pero curiosamente -e interesadamente- se promocionan públicamente las posiciones más simples e idealistas, que se retroalimentan. En Catalunya la independencia, con más presencia en los medios de comunicación y entre los tertulianos, que cuantitativa; y en España el centralismo rancio de la ‘catalanofobia’, que agitan el PP y la ‘Brunete’ mediática.


Es por todo ello que la izquierda federalista –en Catalunya y en España- no debería continuar desaparecida en el terreno social, sindical, universitario y mediático, por lo que respecta a su concepción del modelo de Estado. Son conocidas, publicadas y promocionadas las posiciones nacionalistas de la derecha centralista, de la derecha nacionalista y del independentismo. Son conocidas las limitaciones del Gobierno del PSOE para avanzar más, pero las posiciones federalistas se han autosilenciado y no se hacen presentes.


Durante estos años, grupos mediáticos (con acompañamiento político) han marcado un terreno de juego en el que la mayoría de la ciudadanía no participa. Pero en cambio se ha instalado en la gente la creencia de que hay unos que quieren retornar a una España centralista y otros que quieren separarse. ¿Y los federalistas, qué? ¿Por qué no aparece la defensa de esta forma de organización territorial del poder estatal?


Es necesario volver a hablar y actuar sin complejos, teniendo presente que diversos estudios de opinión sitúan el federalismo como opción mayoritaria y que las reformas estatutarias han abierto la puerta a avances federalizantes. Es un error que los federalistas continuemos dispersos. Y es una irresponsabilidad -con costes democráticos- el mantenerse en la inacción. No promover la pluralidad y el federalismo en España es una renuncia ideológica, política y social de las izquierdas.


Si el Estado español no se reconoce a todos los efectos como lo que es -un Estado diverso, plural y compuesto-, puede convertirse en un espacio inadecuado para los pueblos y las naciones que lo integran. Dicho de otra manera, España será federal o no será.


Es por ello que la izquierda catalanista y federalista debe continuar dando señales y defendiendo una Catalunya que quiere sentirse cómoda en una España plurinacional, pluricultural y plurilingüe. Pero las cosas deben moverse rápido en España y las posiciones federalistas de las izquierdas españolas deben reforzarse. Que la izquierda española se mantenga arrugada ante la presión centralista pepera y de los medios de comunicación que le acompañan, el encomendarse a futuras reformas constitucionales o esperar a que llegue una nueva república, no cambiará nada. La realidad se transforma, transformando.


El federalismo es complejo y multiforme. Y por ello, y para reintroducir el debate y la posición federal en la sociedad española, es necesario establecer nuevas complicidades para debatir, posicionarse y crear opinión. Un rearme político que vaya desde el instituto a la universidad, desde los medios de comunicación al mundo de la cultura, desde el sindicalismo a la política.


Jordi Miralles i Conte

Coordinador general de Esquerra Unida i iAlternativa (EUiA) y diputado del Parlament de Catalunya.


(Publicat avui al diari EL MUNDO)


1 comentari:

Iñaki ha dit...

Coincideixo amb l'article, Jordi. Però una de les coses que hauríem d'aclarir els federalistes és precisament què entenem per federalisme.
Quina diferència hi ha entre un estat federal i l'actual estat de les autonomies? És a dir: parlaments i govern autonòmics (federals) que executen unes competències recollides en un marc legal (estatut). Jo no sabria trobar tantes diferències.
Un altre qüestió és si a més d'estat federal parlem de sobiranies compartides: les nacions que formem aquest estat federal ho fem des de la nostra pròpia sobirania, que volem compartir amb d'altres pobles de l'estat.
El prolema radica en que a l'estat molts consideren que federalisme és una cosa similar a l'actual estat de les autonomies, però amb un nom diferent (i amb competències tancades, si pot ser). Mentre que per altres el federalisme, i més en un estat plurinacional, és intrínsec a aceptar compartir la sobirania (i l'exercici del dret d'autodeterminació) i a una interpretació oberta de l'assumpció de competències.
En definitiva: crec que falta posar-nos d'acord, els que ens considerem federalistes (fins i tot a casa nostra -IU-), en què és exactament el federalisme i com l'interpretem...
Ens veiem,
Salut!