dilluns, 4 de febrer de 2008

ALBERTO SAN JUAN: "SIEMPRE HE VOTADO Y SEGUIRÉ VOTANDO IZQUIERDA UNIDA"

Us deixo una entrevista de "Madrid Sindical" a l'actor i escriptor teatral Alberto San Juan, Goya 2008 al millor actor, i votant d'Izquierda Unida:


¿El 9 de marzo hay que ir a votar, por qué? «Para que no gane el PP. Me parecería muy grave que esta derecha recuperase el poder». Lo dice el último premio Goya 2008 al mejor actor, Alberto San Juan, por su interpretación de músico de jazz fracasado en Bajo las estrellas, de David Viscarret. Actor, sí, y, ocasionalmente, escritor de teatro. Suyo es el texto El fin de los sueños (1999), ganador de un Premio Max de Teatro, al que vuelve a optar este año por su participación en Marat Sade, donde recrea al excéntrico marqués. Madrileño, 40 años e hijo del dibujante Máximo, cuyas viñetas de El País se las tragó la noche sin más. A Alberto San Juan se le ha visto en cine en comedias taquilleras como Días de fútbol o Los dos lados de la cama, inspiradas en la original, y memorable, El otro lado de la cama. Este tipo introvertido, de mirada dos metros para adentro, no se muerde la lengua. «La iglesia es una catástrofe que insiste en jodernos la vida» o «¿Qué estamos haciendo en Afganistán? ¿Por qué esa guerra sí es justa?», son algunas de las respuestas que concede en esta entrevista realizada unos días antes de recibir el Goya. San Juan es uno de los fundadores de Animalario, compañía referente de la escena actual española. Con Alejandro y Ana, una parodia de la boda de la hija de Aznar, y Hamelin (Premio Nacional de Teatro 2005), consiguieron dos y cuatro Max, respectivamente.

PREGUNTA. Dicen que las ideologías han muerto, ¿qué significa ser hoy una persona de izquierdas?

RESPUESTA. Para mí, ser de izquierdas es creer en la posibilidad de alcanzar la fraternidad universal sin necesidad de ninguna forma de control, imposición o represión estructural. Sólo creo en dichas actitudes cuando son tomadas libre y conscientemente por un individuo para aplicárselas él mismo. Es creer que no hay seres malos y seres buenos, sino situaciones malas y situaciones buenas. La desigualdad social, un mundo dividido en ricos y pobres, es una situación mala que, inevitablemente, genera malos comportamientos. Es creer en una sociedad donde lo humano sea prioritario y, por tanto, no existan clases sociales ni bandos enfrentados. Es creer en una sola humanidad de mil colores, en la vida como una celebración, con sus pérdidas y dolores.

P. Del Gobierno de Aznar dijiste: «Parece que sólo trabaja por la infelicidad de sus ciudadanos, toda su política se basa en la violencia: inmigración, guerra de Irak...». Finaliza ahora otra legislatura. ¿Para quién ha trabajado el Gobierno socialista?

R. El PSOE gobierna una sociedad construida sobre principios capitalistas, donde lo humano está sometido a la productividad y donde los beneficios no se reparten de una forma equitativa. El actual gobierno no es revolucionario, evidentemente, no pretende cambiar las bases de las actuales relaciones entre los hombres, pero tiene una sensibilidad social infinitamente mayor que el PP y, de alguna manera, probablemente participa de la utopía del humanismo. En cualquier caso, siempre he votado y seguiré votando a Izquierda Unida.

P. A pesar de los avances sociales, ¿ha faltado valentía en el Gobierno para abordar temas como la laicidad total del sistema educativo, el aborto o la eutanasia?

R. Totalmente de acuerdo. Lo ha tenido muy difícil con una oposición marcada por un espíritu previo al siglo de las luces, pero podría y debería haber ido más lejos. Y añadiría otra gran discusión pendiente: ¿qué estamos haciendo en Afganistán? ¿Por qué esa guerra sí es justa?

P. El próximo 9 de marzo, ¿hay que ir a votar? ¿Por qué?

R. Para que no gane el PP. Me parecería muy grave que esta derecha recuperase el poder.

P. Hace cuatro años la calle clamó contra la guerra de Irak. Ahora son los obispos los que pasean sus sotanas. Menudo cambio.

R. La iglesia es una catástrofe que insiste en jodernos la vida.

P. Labordeta nos dijo que España es «una gran federación pero que, como proyecto integrador, ha resultado un fracaso». ¿Qué es para ti España?

R. Un lugar. Sin más. Todo lo que tenga que ver con la idea de patria me repugna profundamente.

P. Teatro, ¿para qué?

R. En mi caso personal, para sobrevivir. Tuve la mala suerte de no expresar más que una ínfima parte de lo que sentía en la infancia, en la adolescencia y en buena parte de la primera juventud. Como ya explicó Lorca con bastante claridad, todo lo que no se expresa se vuelve veneno, nos destruye. En el teatro empecé a aprender a expresar, motivo por el cual sigo vivo. Más allá de las razones personales, creo que el teatro responde a una necesidad profunda del ser humano, que tiene que ver con indagar, a través del rito y del juego, acerca de sí mismo, de los vínculos que le definen -con el otro, con la vida-, de la necesidad de amar, de la trampa de la violencia que impide amar. Nos reunimos en un lugar para contar y escuchar historias que nos ayuden a comprendernos, con el fin último, creo yo, de vivir mejor.

P. ¿Qué es Animalario?

R. Una compañía de teatro independiente creada en 1995 y desde entonces trabaja de forma continua, habiendo estrenado diez espectáculos hasta el momento. Como compañía, nos interesa hablar de lo que nos pasa y de lo que pasa en la sociedad en la que vivimos, de lo que nos preocupa o conmueve. Los diferentes temas se podrían resumir en uno: ¿por qué resulta tan difícil para el ser humano despojar sus relaciones de violencia y convivir a través de la fraternidad? Todos los textos que hemos hecho han salido del grupo o de gente muy cercana, salvo Marat Sade, de Peter Weiss, y Argelino, versión libre del Arlequino de Carlo Goldoni.

P. La Real Academia de la Lengua Española define «animalario» como «edificio donde se tienen a los animales destinados a experimentos de laboratorio». El nombre del grupo, ¿es más por lo animal o por lo experimental?

R. De la palabra animalario nos gustó tanto la sonoridad como el significado que mencionas. Para nosotros, el teatro es un espacio ritual donde representar el comportamiento humano, con la esperanza de que algo que pueda contribuir a la fraternidad nos sea revelado. Un primer paso, como diría el Marqués de Sade, es representar nuestro poder de destrucción, nuestra tendencia a la violencia, algo puramente animal.

1 comentari:

angels ha dit...

Un moment per recordar de la nit dels Goya ha estat quan Alberto San Juan ha demanat, des de l'escenari, la disolució de la Conferència Episcopal... Molt bé que amb el guardó a la mà ha deixat parlar el cap i el cor! Una abraçada,
àngels